13 Junio 2011
Los incendios forestales han arrasado cerca de 22.000 hectáreas entre el 1 de enero al 30 de mayo de 2011, casi 2.000 hectáreas más que en el mismo periodo de 2010, aunque representan un 15 por ciento menos de hectáreas que la media del decenio (23.827), según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM). Ante los primeros incendios de la temporada, como ha sido el de Ibiza, donde han ardido 1.500 hectáreas, 10 viviendas y ha sido necesario el desalojo de personas en urbanizaciones, hoteles, etc., los expertos en tecnologías para la prevención y extinción de incendios forestales del Comité Sectorial de Defensa contra Incendios Forestales de TECNIFUEGO-AESPI, Patronal del sector de seguridad contra incendios, alertan sobre los riesgos extremos de la temporada: tras las intensas lluvias, que han contribuido a una exuberante vegetación en todo el territorio peninsular, se espera un verano muy seco y caluroso. A ello se añade la proliferación en los últimos años de urbanizaciones y estancias de turismo rural y de aventura, cercanas al monte, con el consiguiente aumento del riesgo de incendio para la población.
Estas circunstancias estacionales, producen cada año en España miles de incendios quemando cientos de miles hectáreas, produciendo gravísimos impactos sociales y ambientales, pérdidas de vidas y bienes que ascienden a miles de millones de euros al año. Los incendios forestales representan además una amenaza para las urbanizaciones cercanas, que en los últimos años han crecido en toda la geografía española.
¿Qué ocurre cuando a pesar de todas las medidas de prevención los incendios se desarrollan? Localizado un foco, no pudiéndose controlar en su inicio, comienzan los trabajos de extinción y la conclusión final es idéntica. La escasez, falta y lejanía del agua para la extinción son carencias que se nos presentan cada temporada veraniega, y que retan a la sociedad a demandar de los responsables de las instituciones, a quienes corresponde la toma de decisiones, que activen las medidas de protección adecuadas y promulguen normativas que aporten soluciones.
DEFENSA CONTRA INCENDIOS CERCA DE LOS MONTES
Como hemos visto recientemente, los incendios forestales afectan en muchos casos a urbanizaciones lindantes a zonas boscosas, lo que exige extremar las medidas de prevención y extinción contra incendios en estas áreas.
Desde TECNIFUEGO-AESPI se recomiendan unas cuantas medidas elementales de prevención en zonas cercanas a montes, como son: vigilancia permanente, limpieza de ramas, separación de toda zona urbanizada del monte (al menos 25 m); que la urbanización tenga dos vías de acceso y evacuación alternativas de 5 m de anchura, cada una; acondicionar las urbanizaciones y dotarlas de sistemas de protección y extinción de incendios, como extintores, bocas de incendio equipadas, hidrantes (aparato hidráulico que conectado a una red de agua surte de caudal a los bomberos), mangueras para uso profesional y servicio duro, retardantes y aditivos para mezclar con el agua y multiplicar su eficacia tanto en extinción como en prevención, ignifugación de los materiales, como en el caso de las fachadas de madera, vallados, ...; videovigilancia a través de cámaras de infrarrojos conectadas a centrales de alarma; etc...
SOLUCIONES
Redes de hidrantes:
Posiblemente el problema más importante en un incendio forestal, es la disponibilidad de agua en la zona del incendio, para que los medios de extinción puedan recargar sus equipos. Por ello, se recomienda la instalación de redes de hidrantes, en las urbanizaciones y zonas habitadas colindantes con masas forestales, para que en caso de incendio, los bomberos y equipos de intervención puedan recargar sus vehículos, y proteger más adecuadamente estas zonas de alto riesgo.
En países como Francia, Suecia o Alemania se observa la instalación de hidrantes en zonas rurales, de montaña o agrícolas, en tal dimensión que se hace habitual verlos fundiéndose con el paisaje.
Hoy en día las redes de hidrantes en áreas forestales son posibles gracias a productos innovadores que facilitan este tipo de instalación, como los sistemas de tuberías en polímeros reforzados especialmente diseñados para su aplicación en redes contra incendios para zonas forestales y urbanas. Además, actualmente se están estudiando nuevas líneas de desarrollo que incluyan el suministro de retardante de largo plazo de baja corrosión así como de corto plazo (espumógenos y aditivos para el agua ) que favorecen la extinción y refrigeración de las zonas afectadas, en la línea de hidrantes, pudiéndose establecer tratamientos preventivos y multiplicar la eficacia de estas redes.
Estas tuberías están diseñadas para ser instaladas directamente en suelos pedregosos utilizando como relleno el propio terreno, evitando así la costosa retirada de material y el transporte del nuevo relleno, lo que la hace especialmente indicada para su instalación en zonas forestales.
TÉCNICAS DE SIMULACIÓN
Existe un amplio desarrollo en el área de la investigación de incendios forestales, en zonas localizadas, mediante la herramienta de la Simulación de Incendios, mediante FDS. De esta forma, se pueden utilizar las técnicas y herramientas de simulación de incendios más avanzadas, para investigar incendios producidos, analizar y/o verificar riesgos de zonas concretas, incluso estudiar la efectividad de los medios de protección en caso de incendio forestal.
Nuevos vehículos contra incendios:
Camiones de última generación con categoría G (todo terreno), que permiten a los cuerpos de bomberos llegar y trasportar sus equipos y reservas de agua por zonas de difícil acceso.
Estos vehículos están equipados entre otros elementos, con potentes bombas capaces de alcanzar presiones de agua de hasta 25 bar en media presión y 40 bar en alta presión, mangueras de incendios de alta presión para uso profesional y servicio duro, de elevada resistencia a las duras condiciones de este tipo de incendios, y lanzas de caudal regulable, con posibilidad de bajos caudales, monitores telemandos desde interior de cabina para el ahorro de agua, etc.
Actualmente, se pueden encontrar en los operativos de extinción de las comunidades autónomas camiones polivalentes que puedan aumentar su eficacia aplicando agua con aditivos o retardantes, que dependiendo de las condiciones del incendio, reducen el tiempo de extinción y que protegen ante la reignición, de forma que se disminuye, de manera muy importante, el consumo de agua y por tanto se aumenta el tiempo de autonomía frente al fuego de las brigadas de intervención.
Agua reutilizada:
Otra alternativa investigada por los fabricantes dedicados a la seguridad contra incendios es la alimentación de los equipos (hidrantes y BIEs) con agua reutilizada. Así, la reserva disponible para extinción de incendios será menos dependiente de los otros consumos circunstanciales, y la información sobre los conductos o caminos por los que llega el agua a los hidrantes será más útil para la estrategia de lucha contra el fuego.
Entre otras ventajas, se señala además que con el uso de agua reutilizada, la presión del agua incluso podría llegar a ser regulada o modulada al efecto, al no suponer apenas perjuicio para otros consumos y servicios. La reserva de agua puede ser dimensionada con más garantías y conocimiento de las prestaciones posibles tanto para los hidrantes accionados por la primera dotación que acuda a un incendio, como para los puntos en que demanden agua las dotaciones que acudan en refuerzo de la inicial.
Nuevos retardantes/aditivos para evitar la propagación.
Se entiende por RETARDANTES, todos aquellos productos aditivos que mediante mecanismos químico-físicos, pueden retardar el avance del fuego y si su intensidad lo permite, incluso llegar a pararlo. Se han realizado avances en el sector del CORTO PLAZO con la optimización de espumógenos y aditivos para agua, etc., que optimizan la capacidad enfriadora de la misma , consiguiendo unos tiempos de extinción muy notables, dificultando la reignición y el avance del incendio en las áreas tratadas durante un corto período de tiempo Al mismo tiempo son biodegradables, no corrosivos y cumplen con la directiva europea 2006/122, libre de PFOS´S Por su gran capacidad para vaporizar, disminuyen rápidamente los humos tóxicos generados en el incendio y refrigeran el área de actuación de las brigadas de a pié. Permiten la protección de amplías áreas, ayudando a confinar el fuego en su perímetro y dificultando su penetración en ellas, lo que puede ser de gran ayuda en las labores de evacuación y reorganización.
Las nuevas líneas de investigación han conseguido que, con porcentaje desde el 0,1% al 1%, se reduzca la tensión superficial del agua, facilitando su penetrabilidad y también mejorando su capacidad de enfriamiento. Al mismo tiempo producen un efecto de sellado que puede sofocar s el foco de incendio.
Se pueden aplicar con medios manuales, terrestres y aéreos, sin necesidad de cambiar de producto, sólo el elemento de aplicación. La realización de cortafuegos es otra posibilidad, así como la creación de escudos de refrigeración y protección a las brigadas de intervención.
Recordamos que su diferencia con los de LARGO PLAZO se basa en que el mecanismo de ignifugación de estos últimos consiste en la modificación del proceso de combustión de la vegetación, alterando el proceso de pirolisis, dando lugar a una carbonización del material combustible, en lugar de originar gases inflamables y actuando aunque el agua se haya evaporado.
Desarrollo de retardantes/aditivos de largo plazo terrestre
Para poder hacer viable este proyecto, y poder aplicar el retardante por medios terrestres sin tener problemas de corrosión, se ha desarrollado un retardante basado en la misma composición química del utilizado por medios aéreos, típicamente el polifosfato amónico, pero con un nuevo inhibidor de corrosión, que se muestra muy poco corrosivo para las aleaciones metálicas que se utilizan en los medios terrestres, como galvanizados, aluminio y bronces.
También, se han desarrollado los aditivos necesarios, como el pigmento y los viscosantes, que han posibilitado los retardantes/aditivos idóneos para su uso por medios terrestres, potenciando sus efectos en los tratamientos de la vegetación y causando un menor impacto ambiental.
La aplicación de retardantes/aditivos de largo plazo sobre combustibles, mediante medios terrestres (autobombas y cisternas), ha supuesto una nueva técnica: la creación de cortafuegos químicos con el objeto de facilitar el control del incendio, mediante la disminución de la energía/longitud de llama
Investigación y desarrollo del vehículo aplicador
Al mismo tiempo que el producto, se diseñó un vehículo especifico de aplicación de retardante/aditivo, partiendo de un chasis de batalla corta, al que se adaptaron distintos elementos con el objeto de potenciar la eficacia de los tratamientos y su operatividad. Estos elementos aportan grandes ventajas, entre ellas, una mayor autonomía de trabajo, por las aplicaciones que se realizan desde el cañón-turbina o los rociadores delanteros, una mayor autonomía de aplicación, al poder realizar tratamientos de hasta 4.000 m2 de superficie, seguridad en los trabajos de extinción, gracias a las propiedades ignífugas que dota el retardante/aditivo, que permiten atacar un incendio mediante el Método Indirecto.
Situaciones en las que está recomendado el uso de retardante de largo plazo terrestre
Incendios que amenazan viviendas, naves industriales, instalaciones y otros bienes que se encuentren en el interfaz urbano-monte
Incendios de gran energía: Un incendio forestal con longitud de llama de entre 10 y 20 metros, impide la permanencia de los medios terrestres a una distancia del frente de llamas inferior a 40/50 metros. El alcance de los autobombas en punta de lanza, queda entre 15 y 20 metros, por lo que con agua resultan inoperativos. No pasa lo mismo si se realiza un cortafuego químico a distancia del frente de llamas acorde con su velocidad de propagación, al llegar el fuego a la faja tratada disminuirá la velocidad de propagación y sobre todo, la intensidad. La longitud de llama bajará y se podrán emplear medios manuales o el autobomba con agua sola.
Apoyo a cortafuegos: Si la línea de fuego se apoya en un cortafuego químico, se tiene la seguridad, incluso en situaciones adversas, de que el fuego provocado no pase a la vegetación que pretendemos proteger.
Quemas controladas: El último informe realizado, que recoge la experiencia de una quema controlada en el Polígono de Maniobras de San Gregorio (Zaragoza), en la que el tratamiento del combustible se realizó por las propias autobombas de la UME, arroja los siguientes datos y conclusiones: "No existe medio más rápido para establecer una Línea de Defensa, que el tratamiento del combustible con retardante".
La información recogida hasta ahora tanto del comportamiento del producto retardante/aditivo, como de sus ventajas en la aplicación, recomienda y justifica el uso de este tipo de productos, tanto en medios terrestres como por medios aéreos.
Como se deduce del presente documento, el desarrollo de nuevas herramientas y medios, diseñados específicamente para la prevención y extinción de incendios forestales, actualmente se encuentra en un nivel avanzado. La I+D de la industria española en la materia contribuye con sus investigaciones y desarrollos a que las administraciones públicas competentes dispongan de las medidas adecuadas para la conservación y protección de los bosques, sus ecosistemas y toda la riqueza natural.
Para más información: www.tecnifuego-aespi.org
servido por TECNIFUEGO
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6 Junio 2011
. Los incendios forestales han arrasado cerca de 22.000 hectáreas entre el 1 de enero al 30 de mayo de 2011, casi 2.000 hectáreas más que en el mismo periodo de 2010, aunque representan un 15 por ciento menos de hectáreas que la media del decenio (23.827), según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM). Ante los primeros incendios de la temporada, como ha sido el de Ibiza, donde han ardido 1.500 hectáreas, 10 viviendas y ha sido necesario el desalojo de personas en urbanizaciones, hoteles, etc., los expertos en tecnologías para la prevención y extinción de incendios forestales del Comité Sectorial de Defensa contra Incendios Forestales de TECNIFUEGO-AESPI, Patronal del sector de seguridad contra incendios, alertan sobre los riesgos extremos de la temporada: tras las intensas lluvias, que han contribuido a una exuberante vegetación en todo el territorio peninsular, se espera un verano muy seco y caluroso. A ello se añade la proliferación en los últimos años de urbanizaciones y estancias de turismo rural y de aventura, cercanas al monte, con el consiguiente aumento del riesgo de incendio para la población.
Estas circunstancias estacionales, producen cada año en España miles de incendios quemando cientos de miles hectáreas, produciendo gravísimos impactos sociales y ambientales, pérdidas de vidas y bienes que ascienden a miles de millones de euros al año. Los incendios forestales representan además una amenaza para las urbanizaciones cercanas, que en los últimos años han crecido en toda la geografía española.
¿Qué ocurre cuando a pesar de todas las medidas de prevención los incendios se desarrollan? Localizado un foco, no pudiéndose controlar en su inicio, comienzan los trabajos de extinción y la conclusión final es idéntica. La escasez, falta y lejanía del agua para la extinción son carencias que se nos presentan cada temporada veraniega, y que retan a la sociedad a demandar de los responsables de las instituciones, a quienes corresponde la toma de decisiones, que activen las medidas de protección adecuadas y promulguen normativas que aporten soluciones.
DEFENSA CONTRA INCENDIOS CERCA DE LOS MONTES
Como hemos visto recientemente, los incendios forestales afectan en muchos casos a urbanizaciones lindantes a zonas boscosas, lo que exige extremar las medidas de prevención y extinción contra incendios en estas áreas.
Desde TECNIFUEGO-AESPI se recomiendan unas cuantas medidas elementales de prevención en zonas cercanas a montes, como son: vigilancia permanente, limpieza de ramas, separación de toda zona urbanizada del monte (al menos 25 m); que la urbanización tenga dos vías de acceso y evacuación alternativas de 5 m de anchura, cada una; acondicionar las urbanizaciones y dotarlas de sistemas de protección y extinción de incendios, como extintores, bocas de incendio equipadas, hidrantes (aparato hidráulico que conectado a una red de agua surte de caudal a los bomberos), mangueras para uso profesional y servicio duro, retardantes y aditivos para mezclar con el agua y multiplicar su eficacia tanto en extinción como en prevención, ignifugación de los materiales, como en el caso de las fachadas de madera, vallados, ...; videovigilancia a través de cámaras de infrarrojos conectadas a centrales de alarma; etc...
SOLUCIONES
Redes de hidrantes:
Posiblemente el problema más importante en un incendio forestal, es la disponibilidad de agua en la zona del incendio, para que los medios de extinción puedan recargar sus equipos. Por ello, se recomienda la instalación de redes de hidrantes, en las urbanizaciones y zonas habitadas colindantes con masas forestales, para que en caso de incendio, los bomberos y equipos de intervención puedan recargar sus vehículos, y proteger más adecuadamente estas zonas de alto riesgo.
En países como Francia, Suecia o Alemania se observa la instalación de hidrantes en zonas rurales, de montaña o agrícolas, en tal dimensión que se hace habitual verlos fundiéndose con el paisaje.
Hoy en día las redes de hidrantes en áreas forestales son posibles gracias a productos innovadores que facilitan este tipo de instalación, como los sistemas de tuberías en polímeros reforzados especialmente diseñados para su aplicación en redes contra incendios para zonas forestales y urbanas. Además, actualmente se están estudiando nuevas líneas de desarrollo que incluyan el suministro de retardante de largo plazo de baja corrosión así como de corto plazo (espumógenos y aditivos para el agua ) que favorecen la extinción y refrigeración de las zonas afectadas, en la línea de hidrantes, pudiéndose establecer tratamientos preventivos y multiplicar la eficacia de estas redes.
Estas tuberías están diseñadas para ser instaladas directamente en suelos pedregosos utilizando como relleno el propio terreno, evitando así la costosa retirada de material y el transporte del nuevo relleno, lo que la hace especialmente indicada para su instalación en zonas forestales.
TÉCNICAS DE SIMULACIÓN
Existe un amplio desarrollo en el área de la investigación de incendios forestales, en zonas localizadas, mediante la herramienta de la Simulación de Incendios, mediante FDS. De esta forma, se pueden utilizar las técnicas y herramientas de simulación de incendios más avanzadas, para investigar incendios producidos, analizar y/o verificar riesgos de zonas concretas, incluso estudiar la efectividad de los medios de protección en caso de incendio forestal.
Nuevos vehículos contra incendios:
Camiones de última generación con categoría G (todo terreno), que permiten a los cuerpos de bomberos llegar y trasportar sus equipos y reservas de agua por zonas de difícil acceso.
Estos vehículos están equipados entre otros elementos, con potentes bombas capaces de alcanzar presiones de agua de hasta 25 bar en media presión y 40 bar en alta presión, mangueras de incendios de alta presión para uso profesional y servicio duro, de elevada resistencia a las duras condiciones de este tipo de incendios, y lanzas de caudal regulable, con posibilidad de bajos caudales, monitores telemandos desde interior de cabina para el ahorro de agua, etc.
Actualmente, se pueden encontrar en los operativos de extinción de las comunidades autónomas camiones polivalentes que puedan aumentar su eficacia aplicando agua con aditivos o retardantes, que dependiendo de las condiciones del incendio, reducen el tiempo de extinción y que protegen ante la reignición, de forma que se disminuye, de manera muy importante, el consumo de agua y por tanto se aumenta el tiempo de autonomía frente al fuego de las brigadas de intervención.
Agua reutilizada:
Otra alternativa investigada por los fabricantes dedicados a la seguridad contra incendios es la alimentación de los equipos (hidrantes y BIEs) con agua reutilizada. Así, la reserva disponible para extinción de incendios será menos dependiente de los otros consumos circunstanciales, y la información sobre los conductos o caminos por los que llega el agua a los hidrantes será más útil para la estrategia de lucha contra el fuego.
Entre otras ventajas, se señala además que con el uso de agua reutilizada, la presión del agua incluso podría llegar a ser regulada o modulada al efecto, al no suponer apenas perjuicio para otros consumos y servicios. La reserva de agua puede ser dimensionada con más garantías y conocimiento de las prestaciones posibles tanto para los hidrantes accionados por la primera dotación que acuda a un incendio, como para los puntos en que demanden agua las dotaciones que acudan en refuerzo de la inicial.
Nuevos retardantes/aditivos para evitar la propagación.
Se entiende por RETARDANTES, todos aquellos productos aditivos que mediante mecanismos químico-físicos, pueden retardar el avance del fuego y si su intensidad lo permite, incluso llegar a pararlo. Se han realizado avances en el sector del CORTO PLAZO con la optimización de espumógenos y aditivos para agua, etc., que optimizan la capacidad enfriadora de la misma , consiguiendo unos tiempos de extinción muy notables, dificultando la reignición y el avance del incendio en las áreas tratadas durante un corto período de tiempo Al mismo tiempo son biodegradables, no corrosivos y cumplen con la directiva europea 2006/122, libre de PFOS´S Por su gran capacidad para vaporizar, disminuyen rápidamente los humos tóxicos generados en el incendio y refrigeran el área de actuación de las brigadas de a pié. Permiten la protección de amplías áreas, ayudando a confinar el fuego en su perímetro y dificultando su penetración en ellas, lo que puede ser de gran ayuda en las labores de evacuación y reorganización.
Las nuevas líneas de investigación han conseguido que, con porcentaje desde el 0,1% al 1%, se reduzca la tensión superficial del agua, facilitando su penetrabilidad y también mejorando su capacidad de enfriamiento. Al mismo tiempo producen un efecto de sellado que puede sofocar s el foco de incendio.
Se pueden aplicar con medios manuales, terrestres y aéreos, sin necesidad de cambiar de producto, sólo el elemento de aplicación. La realización de cortafuegos es otra posibilidad, así como la creación de escudos de refrigeración y protección a las brigadas de intervención.
Recordamos que su diferencia con los de LARGO PLAZO se basa en que el mecanismo de ignifugación de estos últimos consiste en la modificación del proceso de combustión de la vegetación, alterando el proceso de pirolisis, dando lugar a una carbonización del material combustible, en lugar de originar gases inflamables y actuando aunque el agua se haya evaporado.
Desarrollo de retardantes/aditivos de largo plazo terrestre
Para poder hacer viable este proyecto, y poder aplicar el retardante por medios terrestres sin tener problemas de corrosión, se ha desarrollado un retardante basado en la misma composición química del utilizado por medios aéreos, típicamente el polifosfato amónico, pero con un nuevo inhibidor de corrosión, que se muestra muy poco corrosivo para las aleaciones metálicas que se utilizan en los medios terrestres, como galvanizados, aluminio y bronces.
También, se han desarrollado los aditivos necesarios, como el pigmento y los viscosantes, que han posibilitado los retardantes/aditivos idóneos para su uso por medios terrestres, potenciando sus efectos en los tratamientos de la vegetación y causando un menor impacto ambiental.
La aplicación de retardantes/aditivos de largo plazo sobre combustibles, mediante medios terrestres (autobombas y cisternas), ha supuesto una nueva técnica: la creación de cortafuegos químicos con el objeto de facilitar el control del incendio, mediante la disminución de la energía/longitud de llama
Investigación y desarrollo del vehículo aplicador
Al mismo tiempo que el producto, se diseñó un vehículo especifico de aplicación de retardante/aditivo, partiendo de un chasis de batalla corta, al que se adaptaron distintos elementos con el objeto de potenciar la eficacia de los tratamientos y su operatividad. Estos elementos aportan grandes ventajas, entre ellas, una mayor autonomía de trabajo, por las aplicaciones que se realizan desde el cañón-turbina o los rociadores delanteros, una mayor autonomía de aplicación, al poder realizar tratamientos de hasta 4.000 m2 de superficie, seguridad en los trabajos de extinción, gracias a las propiedades ignífugas que dota el retardante/aditivo, que permiten atacar un incendio mediante el Método Indirecto.
Situaciones en las que está recomendado el uso de retardante de largo plazo terrestre
Incendios que amenazan viviendas, naves industriales, instalaciones y otros bienes que se encuentren en el interfaz urbano-monte
Incendios de gran energía: Un incendio forestal con longitud de llama de entre 10 y 20 metros, impide la permanencia de los medios terrestres a una distancia del frente de llamas inferior a 40/50 metros. El alcance de los autobombas en punta de lanza, queda entre 15 y 20 metros, por lo que con agua resultan inoperativos. No pasa lo mismo si se realiza un cortafuego químico a distancia del frente de llamas acorde con su velocidad de propagación, al llegar el fuego a la faja tratada disminuirá la velocidad de propagación y sobre todo, la intensidad. La longitud de llama bajará y se podrán emplear medios manuales o el autobomba con agua sola.
Apoyo a cortafuegos: Si la línea de fuego se apoya en un cortafuego químico, se tiene la seguridad, incluso en situaciones adversas, de que el fuego provocado no pase a la vegetación que pretendemos proteger.
Quemas controladas: El último informe realizado, que recoge la experiencia de una quema controlada en el Polígono de Maniobras de San Gregorio (Zaragoza), en la que el tratamiento del combustible se realizó por las propias autobombas de la UME, arroja los siguientes datos y conclusiones: "No existe medio más rápido para establecer una Línea de Defensa, que el tratamiento del combustible con retardante".
La información recogida hasta ahora tanto del comportamiento del producto retardante/aditivo, como de sus ventajas en la aplicación, recomienda y justifica el uso de este tipo de productos, tanto en medios terrestres como por medios aéreos.
Como se deduce del presente documento, el desarrollo de nuevas herramientas y medios, diseñados específicamente para la prevención y extinción de incendios forestales, actualmente se encuentra en un nivel avanzado. La I+D de la industria española en la materia contribuye con sus investigaciones y desarrollos a que las administraciones públicas competentes dispongan de las medidas adecuadas para la conservación y protección de los bosques, sus ecosistemas y toda la riqueza natural.
Para más información: www.tecnifuego-aespi.org
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24 Mayo 2011
TECNIFUEGO-AESPI ha convocado para el próximo 2 de junio la 2ª edición del Día del Fuego-Suaren Eguna en la Biblioteca Central Bidebarrieta de Bilbao, para informar y debatir de sobre "El estado del arte de la seguridad contra incendios".
La jornada técnica, que tratará sobre algunos proyectos singulares, la actualidad legislativa y las novedades tecnológicas, será inaugurada por Eduardo Maiz, concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Bilbao; Andoni Oleagordia, director de Protección Civil del Ayuntamiento de Bilbao y por Rafael Sarasola, presidente de TECNIFUEGO-AESPI.
Entre los temas técnicos que se tratarán, cabe mencionar el "Proyecto Puente de Deusto", por parte de Pedro Luis Izaga Alonso, subdirector de Protección Civil del Ayuntamiento de Bilbao; y "La Seguridad contra incendios en túneles: importancia, reglamentación aplicable y estado del arte de los sistemas de protección activa y pasiva", por parte de Izaskun Martinez y Fernando Morente, responsables del área de Seguridad ante Incendios y Explosiones de TECNALIA.
Los aspectos de normativa y legislación elegidos para esta jornada tratarán de las "Modificaciones recientes del Documento Básico DB SI del CTE", y serán presentados por José Luis Posada, jefe del área de Seguridad y Accesibilidad, de la Dirección General de Arquitectura y Política de Vivienda del Ministerio de Fomento.
Además, la jornada técnica, incluirá una mesa redonda programada por el Comité Sectorial de Detección, bajo el título "La seguridad no tiene precio", en la que participarán profesionales de diferentes ámbitos.
La jornada será clausurada por Andoni Oleagordia Aguirre.
www.tecnifuego-aespi.org
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27 Abril 2011
VIDA ÚTIL DE LOS EQUIPOS DE SEGURIDAD CONTRA INCENDIOS
La actualidad ha puesto de relieve recientemente, la necesidad de una normativa que fije la vida útil de las centrales nucleares, dadas las especiales medidas de seguridad y control que este tipo de instalaciones requieren. En el caso de la seguridad contra incendios, no está de más recordar a profesionales y usuarios que muchos de los sistemas y equipos de seguridad contra incendios también "caducan", y fijar una vida útil es muy recomendable para la garantía de la eficacia de funcionamiento.
Así, aumenta el número de expertos que recomiendan una normativa que fije la fecha de caducidad también en los equipos de PCI, dado que de su buen funcionamiento depende la seguridad de las personas, los bienes y el medio ambiente.
Los sistemas de PCI no son como otros equipos, cuyo funcionamiento está a la vista en todo momento, como la climatización, electricidad, etc. Así, al tratarse de instalaciones que casi siempre están sin actuar, puede ocurrir que no avisen de algún problema. Por otra parte, si en el momento de tener que actuar, el sistema no está listo, no hay opción de realizar correcciones para hacerlo funcionar. Además, los sistemas de PCI, si se ponen en marcha, trabajan en condiciones difíciles, tales como altas presiones, disparos súbitos, temperatura elevada, posibilidad de explosiones, etc.
Por todo ello, los sistemas de protección contra incendios deben ser fiables al cien por cien. El diseño, la instalación y el mantenimiento deben ser realizados por empresas profesionalmente cualificadas y autorizadas por los organismos pertinentes.
Para verificar que los sistemas de PCI han pasado por las fases de desarrollo, desde el diseño hasta la puesta en marcha y explotación, hay que realizar controles periódicos.
En la fase de diseño, debe ser controlada exhaustivamente la correcta aplicación de las normas y reglas de diseño. Respecto a la instalación y la puesta en marcha, la Inspección y el Control son primordiales, ya que un diseño impecable puede ser inutilizado completamente por un montaje defectuoso, sin soportes adecuados, con materiales de baja calidad, etc. Así mismo, las pruebas de presión, funcionamiento, etc. deben ser realizadas correctamente para garantizar los sistemas.
Una vez puesta en marcha y en funcionamiento, la instalación y el mantenimiento deben pasar controles. Según la reglamentación vigente, la empresa mantenedora no debe limitarse a recargar los extintores o a realizar las rutinas de mantenimiento exigibles hacia el resto de sistemas. También es responsable de elaborar un informe de resultados en el que se señale en general cualquier anomalía: ya sea por de roturas, por motivos de mala instalación, por la falta de adecuación del sistema al riesgo existente, o porque el sistema hay cumplido con su periodo de vida útil.
Los grandes fabricantes mundiales de sistemas de PCI, a través de las estadísticas obtenidas de los históricos de muchos años, establecen la vida útil de cada sistema, por lo que conviene consultar con el fabricante (o en su caso instalador o mantenedor) la fecha de caducidad. Tras este periodo deberían sustituirse todos los sistemas contra incendio de la instalación por equipos nuevos y, así, estar seguros de que se dispone, nuevamente, de un sistema operativo al cien por cien.
Desde TECNIFUEGO-AESPI, creemos que una mayor inspección y control de los equipos de PCI, que atienda a la vida útil de los mismos, llevará a una mejora de la calidad, eficacia y fiabilidad de los mismos, y por tanto a una mayor seguridad de las personas y los bienes.
(www.tecnifuego-aespi.org)
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30 Marzo 2011
Cientos de incendios en industrias, incluidos todo tipo de talleres, imprentas, carpinterías, etc., han cerrado el año 2010, como uno de los más siniestros de la década, dejando edificios, maquinarias y equipamientos destruidos e incluso en un porcentaje muy elevado han acabado con la actividad empresarial, perdiéndose productividad, puestos de trabajo, valor añadido, y en definitiva riqueza.
Atendiendo a diversos datos que manejan las compañías de seguros, en España el sector industrial sufre una media de entre 6 a 8 incendios diarios declarados. El 20 por ciento de las industrias que los sufren quedan completamente destruidas y sin posibilidad de volver a la actividad.
Estos datos son alarmantes y llevan a reflexionar sobre qué puede estar fallando: ¿la falta de instalación de equipos y sistemas adecuados?, ¿su falta de mantenimiento y/o sustitución tras su vida útil?, ¿la falta de inspección periódica por parte de las autoridades competentes?
Nadie se puede escudar en la falta de reglamentación. Afortunadamente, desde diciembre de 2004, existe el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales, que ha supuesto un impulso en la ordenación y mejora de la protección contra incendios de la industria española, y ha contribuido, junto al ya existente Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI), a reforzar la normalización de productos, la certificación de éstos y de las empresas, el control de calidad en las instalaciones y su debido mantenimiento.
En dicho Reglamento se clasifica a los establecimientos industriales en función del tipo de riesgo, y obliga a los titulares de los establecimientos industriales a solicitar a un organismo de control la inspección periódica de sus instalaciones, cada dos, tres o cinco años, según el tipo de riesgo. En caso de haber deficiencias, la propiedad deberá ordenar las medidas correctoras señaladas. También se contemplan programas de mantenimiento preventivo de los medios existentes de protección contra incendios, según establece el RIPCI.
La aplicación de la Directiva 89/106/CEE de productos de la construcción, en España a través del Código Técnico de la Edificación (CTE), la publicación del RD 312/2005 y del RD 110/2008 Clasificación de resistencia y reacción al fuego de los sistemas y productos de la construcción, y la aparición de nuevas normas UNE hacen necesario una revisión y actualización técnica de dicho Reglamento, para adaptarlo tanto a las nuevas exigencias normativas.
Mientras tanto, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, publicó en octubre de 2007 la Guía Técnica de aplicación del RSCIEI. En esta primera versión de la guía se han incorporado las referencias a las legislaciones aplicables para la protección contra incendios en los establecimientos industriales, la aclaración de las dudas interpretativas del articulado del RSCIEI, que han ido surgiendo a lo largo de estos años, y la aplicación de las nuevas tecnologías derivadas de los procesos y avances tecnológicos.
INSPECCIONES PERIÓDICAS
En todo caso, según se indica en el Capítulo III. Inspecciones periódicas, de dicho reglamento, en la inspección se comprobará:
- Que no se han producido cambios en la actividad ni ampliaciones.
- Que se sigue manteniendo la tipología del establecimiento, los sectores y/o áreas de incendio y el riesgo intrínseco de cada uno.
- Que los sistemas de protección contra incendios siguen siendo los exigidos y que se realizan las operaciones de mantenimiento conforme a lo recogido en el apéndice 2 del Reglamento de instalaciones de protección contra incendios (RIPCI).
En los establecimientos adaptados parcialmente a este Reglamento, la inspección se realizará solamente a la parte afectada.
La periodicidad con que se realizarán las inspecciones no será superior a dos años, para los establecimientos de riesgo intrínseco alto; tres años, para los establecimientos de riesgo intrínseco medio; y cinco años, para los establecimientos de riesgo intrínseco bajo.
De dichas inspecciones se levantará un acta, firmada por el técnico titulado competente del organismo de control que ha procedido a la inspección y por el titular o técnico del establecimiento industrial, quienes conservarán una copia.
Además, en lo relativo a las inspecciones periódicas reglamentarias, se ha constituido en AENOR un Comité Técnico de Normalización el AEN CTN 192 "Inspección Reglamentaria". Para las inspecciones de protección contra incendios existe un subcomité específico el SC5, cuya Secretaría ostenta TECNIFUEGO-AESPI, y donde se está desarrollando una norma UNE para establecer el protocolo de actuación de las OCAs (Organismos de Control Autorizado) en las inspecciones.
MEDIDAS CORRECTORAS
Si como resultado de las inspecciones se observasen deficiencias en el cumplimiento de las prescripciones reglamentarias, deberá señalarse el plazo para la ejecución de las medidas correctoras oportunas. Así el Reglamento deja muy claro que: "Si de dichas deficiencias se derivase un riesgo grave e inminente, el organismo de control deberá comunicarlas al órgano competente de la comunidad autónoma para su conocimiento y efectos oportunos".
Igualmente, los titulares de las industrias conservarán los documentos del cumplimiento de los programas de mantenimiento preventivo de los equipos e instalaciones de PCI, realizados de acuerdo con lo establecido en el RIPCI y según señala este propio Reglamento.
Para facilitar la inspección técnica, la revisión y conservación de las instalaciones de protección contra incendios, los expertos de los diferentes Comités Sectoriales de TECNIFUEGO-AESPI (Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios) han realizado durante años varias guías de los sistemas de PCI, que se han aportado a AENOR para su valoración.
De estos documentos parten diversas normas, como la Norma UNE 23 580 Seguridad contra incendios - Actas para la revisión de las instalaciones y equipos de protección contra incendios - Inspección técnica para mantenimiento.
VIDA ÚTIL DE LOS SISTEMAS
En este sentido, la empresa mantenedora no debe limitarse a realizar las rutinas de mantenimiento exigibles para cada sistema. También es responsable de elaborar un informe de resultados en el que se señale en general cualquier anomalía: ya sea por roturas, por motivos de mala instalación, por la falta de adecuación del sistema al riesgo existente, o porque el sistema haya cumplido con su periodo de vida útil.
Los grandes fabricantes mundiales de sistemas de PCI, a través de las estadísticas obtenidas de los históricos de muchos años, establecen la vida útil de cada sistema, por lo que conviene consultar con el fabricante (o en su caso instalador o mantenedor) la fecha de caducidad. Tras este periodo deberían sustituirse todos los sistemas contra incendio de la instalación por equipos nuevos y, así, estar seguros de que se dispone, nuevamente, de un sistema operativo y fiable al cien por cien.
Desde TECNIFUEGO-AESPI, creemos que una mayor inspección y control de los equipos de PCI, que se renueven una vez hayan alcanzado su vida útil, llevará a una mejora de la calidad, eficacia y fiabilidad de los mismos, y por tanto a una mayor seguridad de las industrias.
(www.tecnifuego-aespi.org)
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4 Marzo 2011
Un incendio de gran intensidad destruyó el centro comercial Leroy Merlin en Majadahonda (Madrid) sin que afortunadamente se produjeran daños personales. Según diversas declaraciones de testigos presenciales comenzó en el tejado del local, pasando rápidamente a los muros e interior, debido a la cantidad de material inflamable almacenado en el interior del recinto. Pero mientras se investigan las causas del incendio, ya se están evaluando los daños materiales. Los representantes de la propiedad ha costará entre 20 y 25 millones de euros y tardará entre algo más de un año su reconstrucción.
MEDIDAS DE SEGURIDAD EN CENTROS COMERCIALES
Las normativas actuales que rigen la seguridad contra incendios en centros comerciales son el Código Técnico de la Edificación Uso Comercial (CTE)*, el Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios, el Reglamento de Seguridad contra Incendios en los Establecimientos Industriales, las Ordenanzas Municipales, las Normas UNE-EN, etc.
En estas normativas se incluyen unos preceptos mínimos para la protección contra incendios, de los edificios, para las empresas instaladoras mantenedoras del material contra incendios y para los propios productos instalados.
Hay dos grandes áreas de protección contra incendios, la protección pasiva y la protección activa. La protección pasiva consiste en una serie de elementos constructivos y productos especiales dispuestos para evitar el inicio del fuego (ignifugación de los materiales), evitar que se propague (compartimentación, cerramientos, sellados y protección estructural) y que la estructura no se colapse, para facilitar la evacuación de las personas y una actuación segura de los equipos de extinción.
Los productos de protección pasiva contra incendios tienen que cumplir la normativa vigente. Superan estrictos ensayos realizados por laboratorios acreditados que demuestran su eficacia (reacción, resistencia /o estabilidad) en pruebas con fuego real. Tras las pruebas son aptos para su instalación atendiendo a una serie de parámetros (soportes, espesores, aplicación, etc.) bien definidos.
Por su parte, la Protección Activa tiene un papel esencial en la detección y extinción de incendios. Esta protección se realiza mediante una combinación de extintores portátiles, bocas de incendio equipadas, rociadores automáticos, sistemas de evacuación de humos, sistemas de inundación mediante gases inertes, sistemas de detección y alarma, etcétera.
PRODUCTOS CON MARCADO CE
La principal garantía al adquirir los productos contra incendios es que lleven marca de calidad y / o Marcado CE , este último exigido por el CTE.
Si se quiere tener la certeza de que la elección es la adecuada, las empresas asociadas a TECNIFUEGO-AESPI, disponen de ese marchamo de calidad y profesionales especializados y cualificados en cada una de las áreas de la seguridad contra incendios. web: www.tecnifuego-aespi.org
*Código Técnico de la Edificación (CTE) Medios exigidos en Uso Comercial
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Comercial
Extintores portátiles
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En toda agrupación de locales de riesgo especial medio y alto cuya superficie construida total excede de 1.000 m², extintores móviles de 50 kg de polvo, distribuidos a razón de un extintor por cada 1 000 m² de superficie que supere dicho límite o fracción.
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Bocas de incendio
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Si la superficie construida excede de 500 m2. (8)
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Columna seca (6)
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Si la altura de evacuación excede de 24 m.
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Sistema de alarma
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Si la superficie construida excede de 1.000 m2.
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Sistema de detección de incendio ([i])
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Si la superficie construida excede de 2.000 m2. (9)
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Instalación automática de extinción
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Si la superficie total construida excede de 1.500 m², en las áreas públicas de ventas en las que la densidad de carga de fuego ponderada y corregida aportada por los productos comercializados sea mayor que 500 MJ/m² (aproximadamente 120 Mcal/m²) y en los recintos de riesgo especial medio y alto conforme al capítulo 2 de la Sección 1 de este DB.
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Hidrantes exteriores
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Uno si la superficie total construida está comprendida entre 1 000 y 10 000 m2. Uno más por cada 10 000 m2 adicionales o fracción. (4)
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([i]) La condición de disponer detectores automáticos térmicos puede sustituirse por una instalación instalación automática de extinción no exigida.
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4 Marzo 2011
2010 ha sido un año especialmente trágico al superar un siniestro balance: más de un centenar de personas fallecidas a causa de un incendio en la vivienda.
Según datos recogidos entre las compañías aseguradoras y los servicios de emergencias de las distintas comunidades autónomas, ha habido 103 muertes por incendio durante 2010 a causa de uno de los riesgos más temibles, el del incendio de la propia vivienda.
Sólo en la Comunidad Valenciana en los primeros 15 días de noviembre se atendieron 150 incendios en viviendas, un 25 % más que en 2009. Y datos del ayuntamiento de Bilbao, recogen un total de 233 incendios registrados, de los que el 64% se produjeron en viviendas particulares.
En el 45% de los casos los incendios se debieron a descuidos en la cocina, al dejar en el fuego sin atender sartenes o cacerolas al cocinar, la segunda causa (30%) fueron problemas derivados de instalaciones eléctricas defectuosas; y el 35% restante se produce por cigarros mal apagados, velas encendidas y estufas con llama que prenden telas o materiales inflamables, principalmente.
Los garajes, portales y lugares comunes de los edificios han incrementado el riesgo de incendio, debido a la suciedad acumulada (polvo, papeles, grasas), a la mala combustión de calderas, etc.
La falta de medios y medidas de protección y extinción de incendios en la mayor parte de los edificios de viviendas y hogares españoles es otro de los motivos argüidos por los expertos en el análisis anual sobre la alta tasa de siniestros con víctimas mortales.
ANCIANOS Y NIÑOS, LAS VÍCTIMAS HABITUALES
Cuando se produce un incendio en el hogar, ancianos y niños sueñen ser los más afectados. Algunos datos recogidos durante 2010 así lo certifican.
- 2 de enero, cuatro miembros de una familia, la madre y sus tres hijos fallecieron en un incendio declarado en un bloque de pisos en Barcelona.
- 12 de enero, un niño de 3 años muere a consecuencia en un incendio declarado en su vivienda en Aldaia (Valencia).
- 17 de enero, un joven de 15 años falleció en Ciutadella (Menorca) por el humo que inhaló en el transcurso del incendio de su domicilio.
- 1 de marzo, dos hermanos de 2 y 3 años fallecieron a causa del fuego que se declaró en un piso de Almendralejo (Badajoz).
- 5 de marzo, dos niños de 3 y 5 años mueren en un incendio en su casa en Zaragoza.
- 11 de marzo, muere una niña de 9 años, y su hermana de 8 años resultó herida muy grave, en su casa de Montealegre del Castillo (Albacete).
- 23 de marzo, muere una niña de 3 años. El resto de la familia -dos hermanos, padre y abuelo- resultan heridos graves a causa de quemaduras e inhalación de humo en Zaragoza.
- 25 de mayo, un hombre de 74 años y su hijo de 45 fallecieron en el incendio de un edificio de viviendas en la localidad vizcaína de Sestao.
- 15 de diciembre. Dos personas, de 53 y 79 años, mueren calcinadas en sendos incendios registrados en los distritos de Carabanchel y Tetuán (Madrid).
- 30 de diciembre, muere un anciano de 82 años a consecuencia de un incendio que se declaró en su casa en Adamuz (Córdoba).
SEGURIDAD CONTRA INCENDIOS BÁSICA
La instalación de las medidas básicas de protección contra incendios en las viviendas es de vital importancia para evitar que un incendio se propague. Estas instalaciones comprenden la denominada Protección Pasiva, que consiste en instalar elementos constructivos y productos especiales dispuestos para evitar el inicio del fuego (ignifugación de los materiales), evitar que se propague (compartimentación, cerramientos, sellados y protección estructural) y facilitar la evacuación de las personas y una actuación segura de los equipos de extinción. Y la Protección Activa, que se compone de una serie de equipos y sistemas para detectar y extinguir un incendio, como el extintor, de uso fácil y muy eficaz en la primera fase o la BIE (Boca de incendio equipada); los sistemas automáticos, como los de detección: avisan inmediatamente que ha comenzado un fuego, lo cual permite adoptar medidas de intervención inmediatas y eficaces, y los rociadores automáticos, pueden sofocar el incendio con la acción directa del agua a través de los rociadores que son alimentados por tuberías. En ambos caos, la activación es automática.
En las instalaciones comunes de los edificios de viviendas, cada vez más comunidades de vecinos adoptan las medidas más elementales, como en el rellano de entrada a cada piso, la instalación de un extintor y una BIE 25 mm, equipo de gran utilidad en la primera fase de un incendio.
En otras zonas comunes del edificio, como son: sala de calderas, sala de máquinas, locales de contadores de electricidad, almacenes de combustible sólido para calefacción, aparcamiento de vehículos, cuarto de basuras, trasteros, se recomienda instalar los siguientes equipos:
Extintores. Sistemas de detección. Boca de incendio equipada. Columna seca. Hidrantes exteriores. Extinción automática polvo o gas. Divisiones resistentes al fuego de silicato para sectorizar las zonas de evacuación y de alto riesgo. Protección estructural que evite el colapso en la estructura en caso de incendio. Se puede hacer con pinturas intumescentes, morteros, placas de silicato, paneles. En caso de paso de instalación que atraviesen compartimentos, los huecos que generen deben ser sellados con resinas termoplásticas o morteros. Para el control de humos, se pueden instalar sistemas de extracción de humos y exutorios. Señalización de emergencia, especialmente para las vías de evacuación. Puerta cortafuego, es un elemento fundamental para compartimentar zonas de evacuación, como escaleras de emergencia, en los pasos a garajes y accesos al edificio.
Cada equipo debe cumplir igualmente las normas de producto e instalación, la certificación pertinente: tanto la empresa (instaladora y mantenedora) como el producto (marcado CE). Además para que el equipo conserve sus cualidades hay que realizar las operaciones de mantenimiento y revisión periódica que marca la normativa. Esta es la única manera que tiene el usuario para estar seguro de una protección contra incendios eficaz y a punto.
PRINCIPALES CONSEJOS EN CASO DE UN FUEGO DOMÉSTICO
El agua puede empeorar un incendio, por ejemplo en el caso de uno producido por una sartén con aceite, que nunca se debe apagar con agua sino tapando la sartén con una tapa de mayor volumen que sofoque la llama o con un extintor, siempre dirigiendo la manguera a la base de la llama. Lo más indicado, en caso de que el fuego se haya descontrolado es dejar todo como está, cerrar la puerta donde se ha iniciado el fuego, para que tarde en pasar a otras habitaciones y avisar a los bomberos.
Cuando ya se ha declarado un incendio en un piso colindante, lo aconsejable es cerrar las puertas y quedarse en una habitación tapando con toallas húmedas los resquicios para que no entre el humo mientras se espera a los bomberos.
Finalmente, recomendar una instalación básica de seguridad contra los incendios. Así como, existe una renovada actualización de los equipamientos audiovisual, informático, de telefonía móvil, climatización, etc. los ciudadanos deben saber que existen tecnologías aplicadas a la seguridad contra incendios muy evolucionadas. Gracias a la continua investigación, tecnologías que antes solo podían permitirse las grandes corporaciones ahora tienen unos precios asequibles para cualquier ciudadano medio. Los expertos de TECNIFUEGO-AESPI aconsejan una pequeña inversión para la protección contra incendios como un elemento más en el hogar que reportará tranquilidad, seguridad y, en definitiva, calidad de vida.
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4 Marzo 2011
OBRAS DE ARTE A SALVO DEL FUEGO
TECNIFUEGO-AESPI (Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios)
Proteger del fuego las obras de arte es uno de los retos de la seguridad contra incendios. Compatibilizar la eficacia y la protección: salvar sin dañar. Para ello desde hace años, las empresas de seguridad contra incendios, dedican un tanto por ciento elevado a I+D+i con la finalidad de desarrollar productos y soluciones de gran eficacia para la seguridad contra incendios en museos y salas de arte.
El primer requisito es cumplir, en materia de seguridad contra incendios, los preceptos que marca el Código Técnico de la Edificación (CTE). En esta reglamentación se establecen las condiciones que deben reunir los edificios y los sistemas y equipos que hay que instalar obligatoriamente para proteger contra los incendios a los visitantes y a las obras de arte expuestas y almacenadas.
Algunas de las medidas de protección pasiva contra incendios, se refieren a las condiciones de compartimentación, evacuación y señalización para "garantizar el confinamiento y control de incendios y facilitar la evacuación". El CTE realiza una definición de los requisitos de comportamiento al fuego de los elementos constructivos y materiales, para garantizar la estabilidad y resistencia del edificio. Se determina la estabilidad ante el fuego exigible a la estructura portante del edificio, la resistencia exigible a los elementos constructivos, etc. Además, hay que tener en cuenta las exigencias del RD 312/2005 y del RD 110/2008 Clasificación de resistencia y reacción al fuego de los sistemas y productos de la construcción, y las nuevas normas UNE EN de los diferentes productos y sistemas.
Los museos y salas de arte se consideran, según el CTE, edificios de Uso de Pública Concurrencia. En el caso de almacenamiento, laboratorios, talleres, archivos, garaje, etc. se consideran zonas de riesgo especial y mantienen unas condiciones exigibles superiores, que quedan recogidas igualmente en esta Norma.
PROTECCIÓN PASIVA
Las exigencias básicas para la protección pasiva de un edificio contempladas en el CTE son: Exigencia básica SI 1: Propagación interior, sobre división en sectores de incendio y sus características de Resistencia y Reacción al Fuego. Exigencia básica SI 2: Propagación exterior, que implica poner medios para evitar la propagación del fuego tanto por fachada como por cubierta. Exigencia básica SI 3: Evacuación de ocupantes, es decir, medios de evacuación y control de humos. Y exigencia básica SI 6: Resistencia estructural al incendio, que recoge que la estructura será diseñada de forma adecuada y bien protegida con los medios adecuados.
Para cumplir estas exigencias, se facilitan unos documentos: Documento SI 1, que hace mención de sistemas compartimentadores, sistemas de sellado de paso de huecos, conductos de ventilación, etc. Documento SI 2, con mención a las franjas resistentes al fuego. Documento SI 3, con las características de los pasillos y escaleras de evacuación, así como de los medios de control de humos. Y Documento SI 6, donde se trata todo lo relacionado con la protección estructural, tanto si es metálica como de otros materiales, y que se complemente en los Anejos.
Como se ha señalado anteriormente, son exigibles también una serie de requisitos en reacción y resistencia al fuego de los materiales, las denominadas "Euroclases", cuya actualización se hizo a través del R.D. 110/2008, que informa de las diversas "Decisiones" publicadas por la Comisión Europea.
CAMBIOS INTRODUCIDOS EN EL CTE
Hay que tener en cuenta también que con fecha 27 de diciembre de 2010 se añadieron al CTE una serie de "Criterios para la interpretación y aplicación del Documento Básico del Código Técnico de la Edificación. DB SI - Seguridad en caso de incendio". Se trata de una recopilación de consultas dirigidas a la Dirección General de Arquitectura y Política de Vivienda y cuyas respuestas se han integrado al texto legal.
Un cambio importante es el mantenimiento de las puertas cortafuego, que desde el pasado 27 de diciembre: "Las operaciones de mantenimiento a las que se deben someter las puertas instaladas en cumplimiento del CTE DB SI y la periodicidad de las mismas, deben ser las que determinen los fabricantes en las hojas de instrucciones y mantenimiento de los productos suministrados y, como mínimo, las que se indican a continuación".
REACCIÓN Y DE RESISTENCIA ANTE EL FUEGO
Otra novedad en el CTE son las comprobaciones y acreditaciones documentales necesarias para justificar la puesta en obra de un producto de construcción, en cuanto a sus características de comportamiento ante el fuego, son las siguientes:
1 Como cuestión previa debe comprobarse si el producto debe tener marcado CE, ya que si así fuera y careciera del mismo debería ser rechazado. El listado de los productos obligados a tener marcado CE ha sido publicado en la web de la Comisión Europea y en la web del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITyC).
2 Productos con marcado CE
Se deberá verificar que la clase de resistencia o de reacción al fuego que consta en el etiquetado o en la documentación de acompañamiento del marcado CE cumple con lo requerido en la reglamentación y en el proyecto.
En la dirección web del MITyC antes citada puede accederse a la versión más reciente del documento "Marcado CE, ¿Cómo se comprueba?" de gran utilidad por su información y recomendaciones prácticas acerca de cómo se debe verificar la documentación relativa al marcado CE.
3 Productos sin marcado CE o con marcado CE en el que no conste la característica requerida: En este caso, la comprobación de las propiedades de comportamiento ante el fuego debe hacerse a través de la acreditación documental que acompañe al producto, por diversas vías (consultar en la web del CTE).
PROTECCIÓN ACTIVA
En cuanto a los equipos y sistemas de protección activa exigidos por el CTE, están los equipamientos generales, que se deben cumplir según especifica la siguiente Tabla 1 del CTE:
Tabla 1
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En general
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Extintores portátiles
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Uno de eficacia 21A -113B:
- Cada 15 m de recorrido en cada planta, como máximo, desde todo origen de evacuación.
- En las zonas de riesgo especial conforme al capítulo 2 de la Sección 1 de este DB.
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Bocas de incendio
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En zonas de riesgo especial alto, conforme al capítulo 2 de la Sección SI1, en las que el riesgo se deba principalmente a materias combustibles sólidas
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Ascensor de emergencia
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En las plantas cuya altura de evacuación exceda de 50 m.
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Hidrantes exteriores
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Si la altura de evacuación descendente exceda de 28 m o si la ascendente excede 6 m, así como en establecimientos de densidad de ocupación mayor que 1 persona cada 5 m2 y cuya superficie construida está comprendida entre 2.000 y 10.000 m².
Al menos un hidrante hasta 10.000 m2 de superficie construida y uno más por cada 10.000 m2 adicionales o fracción.
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Instalación automática de extinción
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Salvo otra indicación en relación con el uso, en todo edificio cuya altura de evacuación exceda de 80 m.
En cocinas en las que la potencia instalada exceda de 20 kW en uso Hospitalario o Residencial Público o de 50 kW en cualquier otro uso
En centros de transformación cuyos aparatos tengan aislamiento dieléctrico con punto de inflamación menor que 300 ºC y potencia instalada mayor que 1 000 kVA en cada aparato o mayor que 4 000 kVA en el conjunto de los aparatos. Si el centro está integrado en un edificio de uso Pública Concurrencia y tiene acceso desde el interior del edificio, dichas potencias son 630 kVA y 2 520 kVA respectivamente.
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Además, para los espacios de Pública concurrencia, el CTE señala los siguientes equipos de la Tabla 2:
Tabla 2
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Pública concurrencia
Bocas de incendio
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Si la superficie construida excede de 500 m2.
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Columna seca
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Si la altura de evacuación excede de 24 m.
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Sistema de alarma
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Si la ocupación excede de 500 personas. El sistema debe ser apto para emitir mensajes por megafonía.
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Sistema de detección de incendio
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Si la superficie construida excede de 1000 m2.
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Hidrantes exteriores
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En cines, teatros, museos, auditorios y discotecas con superficie construida comprendida entre 500 y 10.000 m²
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2 Señalización de las instalaciones manuales de protección contra incendios
- 1 Los medios de protección contra incendios de utilización manual (extintores, bocas de incendio, pulsadores manuales de alarma y dispositivos de disparo de sistemas de extinción) se deben señalizar mediante señales definidas en la norma UNE 23033-1 cuyo tamaño sea:
a) 210 x 210 mm cuando la distancia de observación de la señal no exceda de 10 m;
b) 420 x 420 mm cuando la distancia de observación esté comprendida entre 10 y 20 m;
c) 594 x 594 mm cuando la distancia de observación esté comprendida entre 20 y 30 m.
- 2 Las señales deben ser visibles incluso en caso de fallo en el suministro al alumbrado normal. Cuando sean fotoluminiscentes, sus características de emisión luminosa debe cumplir lo establecido en la norma UNE 23035-4:1999.
MANTENIMIENTO PARA GARANTIZAR LA EFICACIA
El edificio seguro y protegido debe ser mantenido adecuadamente para garantizar así su vigencia permanente en condiciones de uso. Para realizar un correcto mantenimiento, hay que cumplir las exigencias del Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI) y del CTE, como se ha señalado más arriba en este artículo, que recientemente ha incluido en su texto cómo realizar el mantenimiento de puertas y cerramientos contra incendios.
Finalmente, conviene consultar con el fabricante (o en su caso instalador o mantenedor) la fecha de caducidad o vida útil de los equipos y sistemas. Ya que tras este periodo, deben sustituirse todos los sistemas contra incendio de la instalación por equipos nuevos, para conservar la operatividad, fiabilidad y eficacia.
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